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Arquitectura sustentable

Julio, 2007 | Texto: Sheyla Mosquera y María Inés Plaza

La hostería Alándaluz es una muestra del intento de crear una construcción sustentable, por uso de materiales como caña guadúa, cade o la obtención de agua a través de paneles solares.
La hostería Alándaluz es una muestra del intento de crear una construcción sustentable, por uso de materiales como caña guadúa, cade o la obtención de agua a través de paneles solares.


Cuidar el planeta es responsabilidad de todos. Por eso algunos arquitectos e ingenieros en el mundo, desde finales de los años ochenta, están tratando de construir bajo el concepto de arquitectura sostenible o sustentable.

Según la International Union of Architects (IUA) y la  American Institute of Architects (AIA), el diseño sostenible integra consideraciones de eficiencia en el uso de recursos y de la energía, ha de producir edificios sanos, ha de utilizar materiales ecológicos y debe considerar la sensibilidad estética que inspire, afirme y emocione.


Pero, sobre todo, asegura el arquitecto Douglas Dreher, encargado del proyecto ecoturístico de la isla Santay, la comunidad tiene que ser parte activa del proyecto, consultando e involucrándola en los sistemas productivos. Si es un proyecto que la excluye, no es ecoturismo ni es sostenible.

Porque, según el arquitecto, el futuro está dado en la sostenibilidad, haciendo que el ser humano no deprede su entorno. “No podemos dañar lo que tenemos actualmente sin pensar en futuras generaciones que necesitarán estos espacios, que con responsabilidad  e interés por el medio ambiente se pone la etiqueta de «ecoarquitecto» junto al grupo de la fundación Malecón 2000”, dice Dreher.
Para la arquitecta Ana Solano el enfoque de la sustentabilidad no es otra cosa que una versión modernizada de los diferentes intentos realizados por reducir la contaminación y destrucción de los recursos naturales a nivel planetario, y expresados en las diferentes cumbres mundiales del Medio Ambiente. Este nuevo enfoque supera a los anteriores, ya que no solo propugna la defensa de la naturaleza por sí sola, sino que incorpora la importancia del desarrollo del ser humano que merece tener una vida digna dentro de un planeta sano. Para esto es imprescindible reducir las fuentes de contaminación en general; y específicamente, en lo que se relaciona a la construcción, esto implica:

  • La correcta selección del sitio en donde se ubicará un poblado o una construcción. Sitio en el que la huella urbana sea lo menos dañina posible, en donde no tengan que destruirse bosques, montañas, ríos valiosos, sino que se busque una articulación armoniosa. Un ejemplo de esta cosmovisión la tenían nuestros ancestros y todas las civilizaciones antiguas.
  • La selección de materiales cuya fabricación no implique la destrucción de recursos no renovables, siendo los más convenientes aquellos cuya materia prima es local. Los materiales que deben utilizarse para que se pueda hablar de arquitectura sustentable permiten la obtención de biomasa y la gestión apropiada o “limpia” de los residuos.

    La naturaleza en su sabiduría provee los recursos apropiados para cada región acorde a sus condicionantes climáticas, no hay más que saberla interpretar y aprovecharla en lo que nos ofrece. Por ejemplo, la fabricación de bloques, tumbados falsos, morteros incorporando la cáscara del arroz, que en nuestra región existe en abundancia y que se la quema, provocando una gran contaminación atmosférica.
  • Correctos sistemas constructivos, que provoquen el mínimo o cero desperdicio, por lo que los sistemas prefabricados y modulares en estructuras, paredes, cubiertas, ventanas, puertas, etcétera, apoyarían a este principio. Por ejemplo, las viviendas Hogar de Cristo. O edificios en altura prefabricados con tecnología denominada ‘inteligente’, en que se controla a profundidad el ahorro energético en iluminación o en climatización.
  • Uso correcto y ahorrativo de la edificación, que implica la ocupación respetuosa del edificio sustentable, aprovechando sus diseños de ventilación e iluminación natural al amoblarlo y al utilizar sus habitaciones. Reducir el uso innecesario de puntos eléctricos, concentrar usos de los espacios en horarios convergentes de la familia u otras personas que habitan en un edificio, que a más de provocar la unión, implique el ahorro energético. Ya que ahorrando energía se destruye menos a la naturaleza.
  • Reciclaje constante de los espacios, edificios y mobiliarios, que permita asimismo, al igual que el criterio anterior, evitar la destrucción de la naturaleza y el ambiente, que había sido la forma ampulosa, consumista y depredadora utilizada hasta ahora.

Para Rosa Edith Rada, arquitecta y decana de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, es muy importante que los estudiantes de arquitectura desde la aulas aprendan su oficio sin dañar nuestro ambiente para que el país y la región se desarrollen de manera sostenible y responsable.

Dentro de este contexto la Facultad que ella dirige tiene contempladas las cátedras de medio físico, confort ambiental y arquitectura y construcción sostenible. Estas materias están orientadas para el pregrado.

Adicional a esto la cátedra de arquitectura y construcción sostenible se desarrolla a nivel internacional en los países de Venezuela (en la Universidad Central de Venezuela), Colombia (Universidad de los Andes de Bogotá) y en Ecuador (Universidad Católica de Santiago de Guayaquil). Esta cátedra está orientada a nivel de posgrado dentro del marco educación continua.

Sustentabilidad en una obra
Hacer arquitectura sustentable implica un proceso que no solo tiene relación con la construcción, sino con un cambio de actitud completo.

Según el arquitecto Fredy Olmedo Ron, director del Proyecto Parque de la Juventud del Innfa y Consejo Provincial de los Ríos, la dimensión de la sustentabilidad en una obra arquitectónica parte desde la misma concepción del proyecto. Esta analiza, entre otros, aspectos complejos como el tiempo y frecuencia de uso de los espacios. Por ejemplo: en una vivienda qué frecuencia de uso tiene una cocina versus una sala. La respuesta a preguntas como esta, se tienen que reflejar en el tamaño y la importancia que se debe dar a los espacios en relación a su mayor aprovechamiento.

El proceso de planificación arquitectónica, luego toma en cuenta otra serie de consideraciones que son más evidentes, como la orientación de los espacios respecto de asoleamiento, dirección y fuerza del viento dominante, condicionantes que se reflejan en la incorporación de sistemas de climatización pasivos, o la utilización de otros recursos como principios geotérmicos.

Incluso para que una obra arquitectónica sea totalmente sustentable y responsable con el medio ambiente debe cumplir con más de veinte condiciones. La suma de todos estos puntos implica qué tanto por ciento es tanto o menos ecológica una construcción. Algunas de estas son:

  • Utilización de materiales y recursos naturales y/o reciclados y/o reciclables, estos deben ser duraderos.
  • Capacidad de reutilización de los materiales y recursos utilizados.
  • Grado de renovación y reparación de los recursos utilizados.
  • Energía utilizada en la obtención de los materiales de construcción.
  • Energía utilizada en el proceso de construcción.
  • Residuos generados en la obtención de los materiales.
  • Índice de malestares y enfermedades de los ocupantes del edificio.
  • Grado de satisfacción de los ocupantes.

Estos puntos de aplicabilidad directa en una obra arquitectónica proporcionan indicadores de sustentabilidad necesarios para realizar una arquitectura responsable. Sin embargo, genera un impacto negativo al medio, porque estaría afectando de una manera no tan grave al medio ambiente.

“Hay afectación aunque se cumpla con todos esos puntos por el hecho de ocupar un espacio con una obra arquitectónica ya está afectando al medio ambiente, porque no es natural”, agrega Olmedo, quien menciona que hacer arquitectura sustentable no es como la gente piensa, que es solamente tener un panel de calentador solar o que es cuestión de disminuir el consumo de agua.

Trabajos en la Costa
En Guayaquil y en general en la Costa existen obras arquitectónicas aisladas que cumplen uno u otros puntos señalados, pero son pocas, y están orientadas a la infraestructura turística que busca la integración del medio ambiente construido y el natural.

Como ejemplo se puede mencionar a la hostería  Alándaluz, situada en el sector Puerto Rico cerca de Puerto López, en Manabí, construida con materiales naturales como caña guadúa, cade. También ofrece baños secos, de los que se obtiene abono para los jardines, y con agua caliente, que se consigue a través de paneles solares. Todas están conectadas a un sistema de reutilización de agua, de baños y lavabos, en que se le separa la grasa y arena para ser utilizada posteriormente en el riego del terreno.

“En la ciudad misma no se tiene mayor ejemplo de este tipo de construcciones. El diseño del nuevo edificio del Registro Civil, construido por la Municipalidad de Guayaquil, constituye para mí un primer esfuerzo de propuesta de un sistema de climatización pasivo”, dice Olmedo.

En Babahoyo, agrega, se está haciendo un proyecto que pretende tomar en cuenta todos estos aspectos. No es una obra nueva, sino una adecuación de un edificio existente para reutilizarlo y adaptarlo, pero que cumple con uno de estos postulados: el reciclaje de un edificio viejo.

En isla Santay
Guayaquil es una ciudad con déficit de áreas verdes por habitante, según Douglas Dreher, y a pesar de la regeneración urbana que se ha proseguido durante los últimos años, en la ciudad sigue predominando el hormigón. Con sus grandes servicios ambientales para la región, el humedal  de la isla  Santay es un espacio verde necesario para los casi 3 millones de porteños.

Diseño del puerto que abre camino al público ecoturístico de la isla Santay.



La necesidad de dar a la comunidad esparcimiento y conocimiento en el aspecto innovativo y de desarrollo humano es lo que impulsa al grupo de arquitectos de la fundación Malecón 2000  hacer un plan piloto para realizar un cambio en la toma de conciencia a todos los niveles; un cambio para así respetar a la naturaleza y hacer las cosas mejores y reducir nuestra huella ecológica.

Los diferentes proyectos ecoturísticos a implementarse en la isla Santay serán diseñados con la premisa de turismo ecológico, necesariamente un turismo de baja densidad, y para su implementación será necesario fijar siempre, tanto en un plan maestro como en los proyectos arquitectónicos particulares, el número máximo de visitantes que puede soportar el sitio (capacidad de carga biológica) sin deteriorar su capacidad de atractivo.

La experiencia actual ha desmostrado que las instalaciones ecoturísticas son rentables en todo el mundo, siendo una tendencia que tiene cada vez más demanda de turistas que buscan un valor agregado a la protección de los ecosistemas.

Diseño del espacio de observación de especies en la isla. Techo construido con caña guadúa.


En el caso de la isla Santay, los productos ecoturísticos tendrán diversas vocaciones que irán desde lo recreativo hasta la aventura, apuntando a un amplio público objetivo con diferentes motivaciones, pero vinculándose siempre hacia una experiencia ecológica.

La sostenibilidad es un circuito entre la arquitectura, el ecosistema (con relación a lo social, lo económico y la parte ambiental) y la participación activa de la comunidad. Douglas Dreher agregaría algo más. Y esta es la parte espiritual, pues de acuerdo con él, no hay que olvidar que los seres humanos están involucrados en todo sentido con la naturaleza.

Asimismo, los tres pilares de la construcción sostenible que intervienen para  que sea posible son los materiales propios de la región (para la reducción del consumo energético), el bioclimatismo (bajo impacto energético y la reducción del CO2) y las energías alternativas.

Tachos de reciclaje sobre base hecha con llantas viejas. A partir de la reutilización también se fundamenta la arquitectura sostenible.


Las instalaciones por desarrollarse en diferentes sectores de la isla deberán conciliar lo estéticamente atractivo sin modificar el paisaje ni perturbar el ecosistema, logrando obtener una identidad propia a través de la búsqueda en las raíces de la arquitectura popular, autóctona y vernácula, lo que equivale al uso de los materiales más cercanos a la naturaleza como una opción discreta y respetuosa del entorno.

Solo algunas edificaciones “especiales” podrían ser concebidas con una arquitectura conceptual e icónica, que evoque un atractivo debido a la importancia de su función y contenido, pero su ubicación y forma deberán ser cuidadosamente estudiadas para que armonicen con su entorno.

Diseño de los baños públicos con amplios espacios de ventilación e iluminación que se establecerían en el centro ecoturístico de la isla Santay. La base se haría con el material residuo de demoliciones a favor del reciclaje.

La arquitectura sostenible no daña el ecosistema. Ecuador es el segundo país luego de Brasil en dañar su bosque primario. Es por eso que a partir de proyectos como la construcción de casas a base de caña guadúa (recurso accesible a bajos costos, solo se da naturalmente en la región de Colombia y Ecuador), viviendas bioclimáticas al pie de la cordillera Chongón Colonche y el plan de ecoturismo, Dreher y su grupo de arquitectos reducen la utilización de árboles en las construcciones para no caer en las revistas de moda que llaman arquitectura ecológica a los diseños envueltos en madera. Sin depredar los bosques, sin dejar a un lado la concienciación sobre la necesidad de contribuir a preservar los recursos naturales, pretenden lograr  un equilibrio entre las tecnologías actuales con las vernaculares, utilizando el recurso cultural e histórico de la región, aplicándolo a la protección que ofrecen las herramientas modernas. El arquitecto tiene la responsabilidad de tomar decisiones claves y construir con durabilidad y calidad

Fuentes: Arq. Fredy Olmedo, profesor invitado de la Universidad Católica y director del Proyecto Parque de la Juventud. Telfs.: (04) 220-3107 ext 1214 / (09) 460-8260.  Arq. Ana Solano. Telf.: (09)954-1661. Arq. Rosa Rada. Telf.: (04) 220-3107. Arq. Douglas Dreher, Telfs.: 04 238-2529 / (09) 600-6635

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